Formación en Acción

Finanzas para los jóvenes

del ahorro a la inversión de proyectos

Por Angélica Delgadillo Cantillo
Universidad Autónoma del Estado de México, C.U. Ecatepec

Las finanzas personales consisten en saber administrar y controlar el dinero que se tiene para poder aprovechar, generar rendimientos y obtener beneficios a futuro. No obstante, la pregunta obligada es ¿se debe hacer un presupuesto? Hacer un presupuesto sirve de base para identificar la prioridad de los gastos, es decir, saber lo que en verdad se tiene que comprar, y cuál es el monto total del que se dispone, con un presupuesto tendrás un panorama más amplio de las finanzas personales.

Para llevar a cabo una buena administración del dinero, se tiene que considerar que existen ingresos y gastos fijos. El ingreso fijo es la cantidad de dinero que recibes de manera constante, como podría ser el salario, ya que son cantidades que no se ven modificadas, asimismo, el gasto fijo son servicios y productos que son indispensables como la comida, el transporte, la renta, las cuales se tienen que cubrir porque son una necesidad.

El ingreso fijo que se percibe debe ser mayor a la cantidad de dinero que se gasta, esto, además de ser buen indicativo de administración y solvencia económica, permite ahorrar una cantidad con el fin de poder solucionar futuros imprevistos. Por otro lado, si los gastos sobrepasan el ingreso fijo, hacer un presupuesto ayuda a identificar en qué producto o servicio se está gastando más y reconsiderar si son muy necesarios o se pueden evitar.

Una buena administración financiera es el primer paso para que el dinero ahorrado pueda servir como inversión en un tiempo determinado. La forma de ahorro más sencilla es guardar el dinero sobrante de la semana, quizá no sea mucho, pero con esta pequeña acción se obtienen hábitos y grandes resultados. También están las cuentas de ahorro que funcionan para cualquier imprevisto.

Las tarjetas bancarias pueden ser muy útiles en ciertos momentos cuando no se cuenta con efectivo. De hecho, ambas formas de pago son buenas, pero si de seguridad, comodidad y practicidad se trata, se debe dejar en claro que la opción más adecuada serían las tarjetas bancarias.

Dentro del mundo de las tarjetas, existen dos tipos, las de débito y crédito, pero se debe tener cuidado con la segunda, ya que en ella no se encuentra tu dinero, sino una cantidad específica que el banco presta y que se tiene que devolver en un cierto plazo.

Si se cuenta con una tarjeta de crédito se debe tener muy presente la fecha de corte, es decir, el último día donde se registran las compras de cada mes y la fecha del pago mínimo, el cual sirve para que el banco no cree intereses o comisiones extras. En caso de que no se pague en el tiempo establecido de manera inmediata el banco generará y cobrará intereses y en muchas ocasiones llegan a ser muy altos, poniendo en riesgo la capacidad de pago y de mantener un buen manejo de las finanzas

Es importante crear la cultura del ahorro en las personas, sobre todo en los jóvenes, ya que son los que deben conocer y aprender que existen distintas formas para poder administrar y ahorrar el dinero, todo esto con el propósito de evitar deudas y no descartar la posibilidad de invertirlo en negocios de vanguardia que ayuden a la sociedad, y después de un tiempo se tenga más dinero que en un principio.